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NerdView: Cuphead

Cuando StudioMDHR Entertainment anunció el trailer de su nuevo juego de platforma durante la conferencia de Microsoft en el E3 2014, la boca de los espectadores, tanto en la sede de Los Ángeles como vía streaming, se cayó instantáneamente.

Pocas veces se ha creado tanta expectativa respecto a un futuro lanzamiento, menos cuando se trata de un título indie. Fue un camino duro de recorrer, ya que por mucho tiempo se pensó que el proyecto estaba muerto o sería uno de tantos que jamás llegaría a ser estrenado, como pasó con Star Citizen. Finalmente, después de años de espera, Cuphead se llegó a nuestras consolas y PC este 29 de septiembre y déjenme decirles que entregó todo lo que prometió.

Desde el momento en que uno inicia el juego, la animación reminiscente de los años 30, pero a color, cautiva al jugador no solo por su vibrantes colores y excéntricos diseños, sino también por la increíble fluidez en cada movimiento. Cada personaje, objeto y ambiente fue dibujado primero en papel y luego digitalizado lo que le da a Cuphead un carácter bastante único. Hasta el día de hoy, la gran mayoría de los side-scrollers 2D se caracterizaban por su pixel art. Grandes iconos como Megaman, Mario y Sonic fueron desarrollados a base de pixeles al contrario de Cuphead. Pues claro, si bien el estilo de gameplay en el cual se desenvuelve este título es bastante retro, la tecnología que lo permite vivir no lo es para nada.

Por supuesto la genial visual del juego no sería nada si no estuviese bien acompañada de un buen soundtrack. Kris Maddigan trae un jazz dinámico, frenético y lleno de vida que calza perfecto con el alocado y extravagante mundo en el cual nos adentramos. Si bien durante la historia no hay voces, todo diálogo es presentado a través de texto por lo que es vital que la música refuerce el tono que se intente expresar en cada escena. Por suerte, esto se aplica en cada escena, lo mismo para cada nivel y peleas de jefes.

Ahora, es muy importante dejar en claro que por más que la presentación de un juego sea espectacular, todo puede desmoronarse si es que en efecto el gameplay sufre de serios problemas que arruinen la experiencia. Aunque claramente algunos “expertos” de la industria no demostraron tener las habilidades para manejar el simple, pero demandante, diseño de niveles de Cuphead, este es sin lugar a dudas impecable.

Las bromas respecto a su dificultad dieron origen a constantes comparaciones con la franquicia Dark Souls, lo que nos trae a esta reseña es claramente más similar a la experiencia que otorga la franquicia Contra. Ambos destacan por tener controles que responden con la precisión necesaria para navegar por niveles que demandaran absoluta atención a los alrededores, llenos de obstáculos y enemigos que te forzaran a mejorar tu dominio del control o la coordinación con tu segundo player.

Algo que me llamó bastante la atención, fue que Cuphead subvierte una norma ya establecida por la gran mayoría de los juegos de plataforma. La fórmula común suele poner al jugador al principio de un largo nivel el cual termina con la confrontación de un villano con barra de vida gigante que evitará que sigas avanzando. Sin embargo, Cuphead tiene 3 mundos, cada uno con 5 a 7 peleas contra jefes y tan solo 2 niveles con side-scrolling por mundo. Esto sin considerar el último mundo donde albergan los últimos jefes. Y aunque debo admitir que en una primera instancia sentí que faltaron más niveles horizontales, no puedo juzgar la escasez de estos ya que claramente el fuerte de este juego son sus alocados jefes. Más de uno representa un serio desafío para el jugador, cada uno con tantas fases diferentes que sinceramente sorprende el creativo diseño detrás de cada confrontación. Ninguno se siente injusto tampoco, lo cual no quiere decir que no sean difíciles al borde de frustrar al jugador.

La dificultad de Cuphead viene no de ataques sorpresivos o peligros que se esconden más allá de lo que la pantalla presenta (un terrible ofensor de este tipo de dificultad podría ser Volgarr ,The Viking), sino de cómo cada uno demanda tu atención más allá de buenos reflejos. Como ejemplo usaré a uno de los jefes más difíciles del segundo mundo, el dragón Grim Matchstick. Durante su primera fase, sus ataques primarios constan de ondas supersónicas que siguen una línea recta y bolas de fuego que hacen un movimiento oscilante hacia el jugador. Ninguno de estos dos ataques es particularmente difícil de esquivar, sin embargo Grim agrega un tercer ataque que puede caer en cualquier momento donde durante 5 segundos agita su cola debajo del jugador para luego azotarlo rápidamente. La dificultad recae acá en la dosis de concentración que dedique el jugador a 1) atacar al objetivo, 2) a esquivar sus ataques frontales y 3) a determinar cómo lidiar con el ataque sorpresivo pero lento. Esta es una amenaza constante en la gran mayoría de las peleas que surge de forma diferente en cada una, y cada una se mostrará letal al jugador en medida que este no le preste atención.

Por suerte, a diferencia de Contra, Cuphead tiene vidas ilimitadas y te da entre 3 a 5 golpes de resistencia por nivel por lo que no castiga tanto tus errores. Esto crea un buen balance entre desafío y disfrute, hay que recordar que al final del día seguimos hablando de un videojuego. Si bien es importante desafiar las capacidades del jugador, es fundamental que se pueda disfrutar de la experiencia y que al superar cada obstáculo se pueda entregar una genuina sensación de logro y satisfacción. Otros títulos al preocuparse demasiado de la dificultad, presentan un desafío artificial y barato que tiende a dejar un sabor amargo en vez de una sensación de recompensa. Cuphead logra el equilibrio perfecto.

Entre pelea y pelea, podrás adquirir diferentes mejoras y poderes para Cuphead y su hermano Mugman (en lo personal, tanto su nombre y que use color azul me parecen una clara referencia a Megaman). Aunque hay varias formas de combinar las armas adquiridas, sobretodo al jugar de a 2, los poderes principales que muestran en los tráilers tienden a ser los más útiles por lo que, aún cuando se agradece la variedad, no hay mucho espacio a experimentación, sobretodo si juegas en el nivel experto.

En cuanto a detalles técnicos, el juego corre con una fluidez constante. Si en algún momento tuve bajas de FPS, debió ser una excepción ya que ni siquiera pude registrarlo en mi memoria. Al momento de iniciar el juego, hay veces donde se congela antes de cargar forzando un reinicio del título. Pero siendo un juego que carga extremadamente rápido y que en menos de 1 minuto de lanzarlo ya estarás jugando, casi no tiene importancia.

En resumidas cuentas, Cuphead se la juega por entregar un plataformero único, desafiante y entretenido. No es para cualquiera de todas formas, ya que su dificultad realmente puede llegar a frustrar a muchos. Por suerte, los excéntricos personajes y vibrante música de este mundo te invitarán a volver a intentarlo una y otra vez, hasta que finalmente superes los obstáculos en tu pantalla. Ya sea para jugar solo, o cooperativo, Cuphead es un pequeño milagro indie.

Hola! Soy traductor para Nerdmacia y por supuesto ávido gamer.