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Nerdview: Mazinger Z Infinity

Saber cuál al público objetivo es una parte muy importante del proceso de escribir, producir, crear una obra ya sea musical, teatral, o cinematográfica. Y dentro de los primeros segundos el director Junji Shimizu nos hace saber de inmediato para quién está dirigida esta Mazinger Z Infinity: para los fans.

 

 

Nostalgia vs Modernidad

Es un agrado ver la atención que han recibido los personajes creados por el escritor Kiyoshi Nagai, también conocido como Go Nagai. En décadas pasadas, no era extraño conocer a sus más icónicos personajes, Mazinger Z y Devilman, sin embargo estos nunca fueron debidamente exportados al occidente. Debido a esto, el merchandise original que los pocos fans podían obtener era considerablemente reducido.

 

Este año partimos con el lanzamiento de Devilman Crybaby, una versión modernizada y adaptada para el público occidental. Esta adaptación no sólo tuvo cambios en cuanto al diseño de los personajes, sino también el tono, música, guión y la temática principal logrando solidificarse rápidamente como uno de los mejores animes en lo que va del año y forjando su propia identidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La modernización de las historias es tan solo una de las formas de volver a traer un producto antiguo para el público actual. El otro es no modificar ni siquiera un pelo. Para muchos, los diseños de Mazinger Z pueden verse bastante infantiles, raros, como si se tratasen de juguetes que no envejecieron bien. Sinceramente, parte del encanto de esta película es que hayan tomado la decisión de traer a la pantalla grande a todos los personajes de la serie tal y como fueron concebidos.

 

 

Robots Gigantes en Occidente

La sensación de disfrutar peleas de robots gigantes en la pantalla grande es algo único, y es una sensación de la cual fuimos privados por años. Si bien, en los noventa los Power Rangers (versión Estadounidense de Super Sentai), eran lo suficientemente populares para llegar a países como el nuestro, le faltaba ese toque que solo el país asiático podría darle. En el año 2013, Pacific Rim intentó ocupar ese espacio en lo que resultó un filme bastante entretenido sin pasar penas ni glorias en cuanto a venta de tickets.

 

Uno de los factores que más incide en el disfrute de las peleas de robots gigantes es la naturaleza caricaturesca de estas. Están hechas para entretener a la audiencia con el uso de heroes arquetipos, que representan valores clásicos como el honor, la valentía y el sacrificio por otros, contra villanos con planes lo suficientemente malignos y sencillos como para no cuestionar los motivos de estos. El uso de robots gigantes es meramente para darle una escala más grande a la lucha entre el bien y el mal, y la consecuente destrucción de todo a su alrededor.

 

Y aunque pareciese que se hablará de un nivel de entretención de plástico, es simplemente brillante el cómo cada robot en escena tiene rasgos lo suficientemente distintos para otorgarles una personalidad propia a cada uno. Un detalle particular que caracteriza a la animación japonesa, y en particular al robot gigante, Mazinger Z, es el cómo le dan nombre a cada ataque especial, y no tan especial. ¡Es un robot gigante! No debería ser necesario gritar que planeas lanzar un enjambre de misiles a tu oponente cuando el mismo efecto se puede lograr con apretar un sólo botón. Sin embargo, el que no sea necesario, no implica que no sea lejos entretenido. Este “detalle” dota al filme con una energía y positivismo único que occidente aún no logra reproducir y que probablemente nunca lo haga. Lo cual resulta exquisitamente irónico ya que cada movimiento es pronunciado con un inglés muy mal pronunciado. Dicho esto, desde tiempos remotos que pareciera que la pronunciación correcta de “Rocket Punch” no les preocupa ni a los japoneses, ni a los hablantes del inglés.

 

 

Indiferencia total al público nuevo

En la literatura existe un principio elemental y es el que toda obra debe ser capaz de sostenerse por sí sola. Esto no implica que se pueda complementar con material extra fuera de sí misma, pero su entendimiento y goce no puede depender de factores externos. Esto es crucial tanto para asegurarse que dicha obra no sufra un serio desgaste con el paso del tiempo y para que el mismo público pueda entender el mensaje detrás del filme.

 

Si bien los personajes de Go Nagai poseen una fama considerable en Japón, no es el caso en países occidentales. Siendo esta la primera película de Mazinger Z estrenada en los cines Chilenos, será expuesta ante un público considerablemente grande que nunca ha escuchado siquiera de la serie, y menos del manga. Y puede ser considerado un punto en contra de esta película su nulo esfuerzo por presentar a sus personajes al público que no está familiarizado con ellos. Todos los conflictos, rivalidades, lazos y relaciones son establecidos previamente en las series Mazinger Z y Great Mazinger. Se hacen menciones breves a eventos pasados pero no son ni por si acaso suficientes para que el espectador pueda identificarse con ellos o sentirse inmerso en esta ficción. Para ilustrar este punto, la película parte inmediatamente con una escena de acción, la cual es lejos entretenida. Pero de no saber quiénes son los personajes de la saga, el sentirse alienado de la historia es altamente probable.

 

 

Filosofía de Primaria vs Entretención Sencilla

Durante el desarrollo del filme se presentan varias preguntas al espectador que pueden poseer un grado de complejidad, tales como: ¿Es la humanidad merecedora de su existencia? ¿Un piloto de un Mazinger, con colosal poder que maneja, está más cerca de ser un Dios o un Demonio? ¿Qué es lo que diferencia a las máquinas de los humanos? ¿Las emociones? Por lástima, todas estas preguntas son resueltas de forma rápida mediante diálogos expositivos que abaratan un tanto los dilemas presentados en la película.

 

Es en este punto donde considero que el tono de Mazinger Z Infinity no está bien manejado. La misma película que nos presenta las ya mencionadas preguntas, nos presenta escenas, no solo de absoluta destrucción a manos de robots gigantes con diseños de hace más de 50 años, sino donde el personaje Boss pilotea un robot gigante diseñado como una broma destruye hordas de robots enemigos pateando una pelota de football. Uno podría creer que personajes comic-relief como Boss y su Boss Borot arruinan la película, con sus ridículas escenas. Uno estaría irremediablemente equivocado.

 

 

Como nota personal, cada vez que Boss aparecía en pantalla lo pasaba extremadamente bien. Me era imposible no reir y disfrutar del personaje mismo. Y es importante entender lo recién explicado ya que los conflictos y dilemas expuestos en Mazinger Z son exclusivamente para dar pie a las escenas de acción, cuya función principal es entretener. En contraste el personaje LISA, un robot humanoide femenino, está intrínsecamente ligada a la trama de la película y es la encargada de presentar varios de los dilemas mencionados a los mismos protagonistas. Su personalidad es demasiado estereotipado como para tomarla en serio o como para disfrutar de su presencia. Es un intento de contar una historia más profunda cuando Mazinger Z Infinity brilla por su acción y comedia slapstick.

 

 

Relájate y Disfruta del viaje

Muchos de los puntos mencionados pueden dar la sensación al lector de que se tratase de una película considerablemente mala. Y si bien en aspectos técnicos la narrativa tiene serios problemas, hay que hacer énfasis en que es una película de robots gigantes hecha con amor para los fanáticos de Mazinger Z. Ninguna película con un villano llamado Dr. Hell, una caricatura clásica de super villano, debería ser meticulosamente analizada. No es el punto. Es como una galleta horneada por una abuela, está hecha para ser disfrutada y traer de vuelta a uno a una época más simple, más inocente y juvenil. De lo contrario, dicha galleta se resquebraja y pierde su sabor.

 

Para los fanáticos de la franquicia en Chile, no tengan miedo absoluto en disfrutar este filme en su cine favorito. No se arrepentirán.

Hola! Soy traductor para Nerdmacia y por supuesto ávido gamer.