Es difícil poner en palabras la magnitud que tiene el legado de una persona cuyas propias palabras sentaron las bases de la fantasía como la conocemos hoy. No hablamos de un hombre cuya vida se pudiese resumir en tardes de primavera detrás de un escritorio. A pesar de ser un académico de gran renombre, John Ronald Reuel Tolkien tuvo una juventud difícil bajo la sombra de la Primera Guerra Mundial. Por milagro, puesto que la mayoría de sus mejores amigos conocieron su destino final en el frente de batalla, él en ese entonces joven escritor logró sobrevivir uno de los escenarios más hostiles que puede enfrentar un individuo. Posteriormente, brindó incluso servicios como criptógrafo durante la Segunda Guerra Mundial

Su vida fue embellecida por suerte con la gran amistad que mantuvo con el escritor Clive Staples Lewis, escritor de la saga titulada como Las Crónicas de Narnia. En 1916 contrajo matrimonio con su única esposa Edith Bratt, por quién expresó una increíble admiración. Para la fecha, Tolkien era un hombre sin trabajo, con poco dinero, y con no otro futuro que morir en la Gran Guerra por lo que no representaba un buen prospecto de marido. En ese entonces, ninguno de los dos podría imaginar lo que les depararía el futuro.

Edith y John R. R. Tolkien.

Un Mundo sin The Lord of the Rings

Hubiese una bala maldita encontrado su camino con el cuerpo del joven Tolkien, sería incuantificable la pérdida que habría representado para la literatura y para la cultura occidental. Mucho damos por hecho en la actualidad, sin darnos cuenta de cuán arraigados están sus orígenes al trabajo de este hombre. En su momento, Tolkien tenía poca fe en el éxito que pudiese tener su obra. Sin embargo, pronto quedó revelado que la fantasía si tenía su lugar en la mente de los adultos. 

El detallado universo que creó conocido como Middle-Earth ha inspirado un sinfín de cuentos, novelas, series, y películas. Pero no sólo eso, el juego de rol Calabozos y Dragones rebosa de la influencia que tuvo el trabajo de Tolkien, a un punto que sería imposible abstraerlo de él. Este mismo sentó las bases para miles de libros y videojuegos de rol que hoy habitan la cultura popular. Franquicias como Dark Souls, The Elder Scrolls, Baldur’s Gate, entre muchos más no serían lo que son sin este primer juego. La fantasía como tal, sin The Lord of the Rings sería irreconocible.

Por supuesto, es imposible hablar de la obra de Tolkien sin mencionar su adaptación al cine. Porque si hay algo certero en este mundo: replicar el extraordinario esfuerzo que permitió llevar tal intrínsecamente complicada obra a la pantalla grande en un hito de la historia de la humanidad en sí.

Un Hito Imposible

La escritora y video ensayista Lindsay Ellis describe la primera entrega cinematográfica de la trilogía del anillo como “un rayo en una botella, no volveremos a ver algo como esto de nuevo.” Y no podría estar más en lo cierto. En su videoanálisis de The Hobbit: An Unexpected Journey, entra en gran detalle respecto a la colosal tarea que fue llevar al cine la obra de Tolkien. Nuevamente, las palabras quedan chicas para describir la increíble visión del director Peter Jackson. ¡Cuánto le debemos a este hombre también!

Peter Jackson junto a Liv Tyler y varios Extras

No hay que escatimar palabras, una película siempre va a ser la visión del director sobre la obra en que se está basando. Sin embargo, eso no dice nada respecto a cuán imposible se consideraba poder adaptar de forma fiel The Lord of the Rings. Todo tenía que ser perfecto. Visualmente debía evocar la hermosura de la sencilla vida campestre, la belleza de la magia que rodea a los elfos, el mancillado mundo del hombre, y el lúgubre presagio que es la vida dominada por la industrialización. Hobbits, Enanos, Elfos, Humanos y Orcos, su representación tenía que ser tan detallada como es su descripción en los libros. 

¿Cómo hacer de Rivendel un lugar bello pero impregnado con una tristeza invisible a los ojos? ¿Es posible dar vida a Minas Tirith, ciudad tan majestuosa aún cuando sus mejores años están enterrados en el pasado? ¿Qué tan diferentes es la torre erguida en Isengard a la que posee el Ojo sin párpado cubierto en fuego en Mordor? ¿Hay un lugar más frío y desolado que la abandonada ciudad minera de Moria? Había un hombre que en el año 1997 respondió todas y más preguntas respecto a la posible adaptación de la obra de Tolkien. Fue un gran y rotundo SÍ, amigos. Sí se puede, y el mundo entero podrá apreciar la saga del Anillo de una forma que sólo un necio consideraría posible. Y Peter Jackson lo logró. 

Toma forma Middle-Earth

La adaptación cinematográfica de la saga del anillo hoy se ha vuelto un pilar de la industria del cine. Aunque no consta de ser una película perfecta gracias a escenas y vistas que no han envejecido muy bien, los puntos más altos y que no son escasos, pueden ser de los más altos que se han visto en la pantalla grande. Pero en serio, ¡quién pensó que sería una buena idea tener a Legolas disparando flechas mientras usa un escudo como skate… en una de las batallas más importantes de la saga! Por suerte, dichas escena queda olvidada frente a la valentía expresada por el Rey Theoden mientras enuncia la última cabalgata de los Rohirrim. Valentía, le susurra Eowyn al pequeño Merry, mientras la voz del actor Bernard Hill ruge a lo largo de las filas destinadas a enfrentar a un enemigo implacable y lleno de odio por la humanidad. Si hay una escena que encapsula la maravilla que es The Lord of the Rings es esta.

Para materializar la visión del director no basta sólo su mente. La calidad del elenco de actores es sinigual, y es casi imposible destacar a uno sobre otros. Si quieres pensar en un mago viejo y sabio, vas a pensar inmediatamente en Ian McKellen como Gandalf. Cate Blanchet logró interpretar a la bella Galadriel, la dama de Lothlórien, de forma impecable. No obstante, es imposible desmerecer la bella amistad de Frodo Baggins y Samwise Gamgee magnificamente inmortalizada por los actores Elijah Wood y Sean Astin. Todos estos y más personajes cuya imagen le debemos a un trabajo de vestuario y maquillaje preocupados de cada detalle que dan finalmente vida a los héroes de Middle-Earth. Y por último, hay que mencionar la épica música tanto hermosa como triste y espeluznante que acompaña la narrativa de principio a fin.

El Legado del Anillo

Christopher Lee, uno de los actores más singulares de la historia del cine, falleció alrededor de estas fechas, hace 5 años. Lee interpretó al hechicero Saruman fue el único involucrado con las películas que logró conocer al profesor Tolkien, quien dejó nuestro mundo el año 1973. Ambos fueron veteranos de guerra; Tolkien de la primera, Lee de la segunda. El actor, posterior a conocer a Tolkien, se hizo el hábito de leer su obra por lo menos una vez al año.

Hay algo bello y increíblemente significativo en esta peculiar conección. Quizás porque en su corazón, la trilogía del anillo no habla de grandes ejércitos combatiendo unos contra otros sino en el importante valor de la amistad. En el importante valor que tiene lo que pueden hacer los más pequeños en un mundo donde la enorme máquina de la guerra parece estar a punto de devorar hasta la última migaja de magia y belleza. Ese valor hoy se ha transmitido a millones que han encontrado inspiración para narrar sus propias historias, desarrollar sus propios videojuegos de fantasía, e interpretar sus propios personajes, héroes y villanos también. 

La próxima vez que agarres un control para blandir una espada ficticia a través de un monitor; que lances un dado para ver si la flecha que apuntaste al oscuro corazón de un tirano fue un acierto; o que agarres ya adulto una espada de juguete y sueñes con emprender tu propio viaje entre tinieblas y peligros, recuerda lo siguiente. Escribir un tweet desmereciendo el arduo trabajo que ha permitido que te sumerjas en las fantasías que tanto aprecias toma menos de un minuto. Sobrevivir las fauces de la guerra, cultivar la mente, y mostrar la disciplina que requiere construir un mundo de fantasía que puedas visualizar en tu mente, es un trabajo de años, décadas en realidad.

Por eso abrir las puertas de la Fantasía para adultos, la memoria y el legado de J. R. R. Tolkien es una que hay que mantener y valorar. No es importante si su obra cautivo tu imaginación particularmente, seguramente otra obra inspirada por la suya lo hizo. Como último punto, intenten visualizar las fantasías que tanto gustan sin la influencia de The Lord of the Rings. Notarán que es algo muy difícil sino imposible de hacer.

Personalmente, no podría estarle más agradecido. Varias veces al escribir este artículo, mis ojos se pusieron llorosos. No hay debilidad alguna en admitirlo, pues espero que tú, querido lector, te emociones de la misma manera. Ya sea al recordar una escena particular de algún libro, película o videojuego que haya tocado tu corazón. O ya sea el recuerdo de una apasionada discusión con tus más queridos amigos sobre el impacto de la obra de algún autor a quien admiren.