Este jueves 19 llega a los cines Chilenos “Hasta el Último Hombre”, la nueva entrega del director de Corazón Valiente y La Pasión de Cristo, Mel Gibson. La película se centra en la historia de Desmond Doss, un Médico de Combate reconocido por participar en la segunda guerra mundial sin llevar un rifle de asalto quien fue condecorado con la Medalla de Honor.

 

La película nos muestra tanto los orígenes como el desempeño de Doss, representado por el actor Andrew Garfield, en la batalla de Okinawa. La infancia del protagonista es un tanto cliché y predecible, la clásica familia cristiana con un padre alcohólico, Tom Doss. Sin embargo, el papel del padre fue bastante bien ejecutado por el actor Hugo Weaving (reconocido por su papel como el Agente Smith) quien en vez de ser demonizado se muestra como un personaje irremediablemente dañado por el monstruo de la guerra sin poder lidiar con la pérdida de sus mejores amigos. Aunque es un personaje fácil de odiar por sus acciones violentas, la película nos recuerda que es un personaje humano, que no todo es blanco y negro. Algo que notarán de inmediato en esta película es que la gran mayoría de los personajes están muy bien representados, tanto por la calidad de los actores y del guión.

No obstante, aunque el guión es claramente el fuerte de esta película, los efectos visuales en varios momentos llegan a ser bastante malos. Por suerte estos no entorpecen la historia ya que esta no se centra en elementos que solo podrían ser recreados por buenos efectos, como por ejemplo, The Avengers. Esto refleja mucho la actitud que ha tenido Mel Gibson contra las actuales películas de acción, al punto que criticó Batman v Superman: Dawn of Justice por ser un desastre de efectos especiales caros sin contenido de verdad. Aunque uno pueda estar de acuerdo con el juicio de Gibson, no hay excusa para descuidar los efectos visuales al punto en que cualquiera pueda darse cuenta que es falso. Dicho esto, cuando Gibson busca demostrar el gore y brutalidad de la guerra, lo hace de forma impecable y de forma bastante gráfica. Aquellos que se incomodan solo con ver sangre deberían pensarlo más de dos veces antes de ver Hasta el Último Hombre ya que el campo de batalla se llena de vísceras, fluidos y cuerpos mutilados bastante rápido. En algunos momentos puede llegar a ser incluso más fuerte que Apocalypse Now.

 

Pero esta es una película de guerra tanto como es una película de valores. El conflicto no se centra en el choque de las tropas Estadounidense y Asiáticas, sino entre el valor cristiano de no matar al que se aferra Desmond Doss contra el monstruo de la guerra. Este es un conflicto que lo persigue desde su reclutamiento donde se le castiga severamente por rehusarse a portar un arma hasta la carnicería en Okinawa donde frente al enemigo armado y listo para matar mantiene firme su convicción de no matar, ni siquiera en defensa propia. Un detalle importante al ver este filme, es que la película se centra mucho en la cristiandad y lo importante que son los valores cristianos. Para aquellos que no compartan la visión de mundo cristiana, lo más probable es que la película sea un tanto aburrida y poco interesante. También hay que considerar que Desmond es un héroe de mucha importancia para los norteamericanos, quizás para el público latinoamericano el impacto de esta película no será tan grande.

Antes de hacer unos cuantos análisis con spoilers menores, quiero destacar que la película brilla por el nivel espectacular de actuación tanto de sus protagonistas como actores secundarios, aunque el acento de Andrew Garfield como un hombre de Ohio de repente se siente un tanto forzado. La banda sonora es consistentemente efectiva al crear la atmósfera que la película necesita sin destacar mucho. Y el guión a pesar de ser brillante en varias escenas, es demasiado cursi en los momentos de romance al punto que llega a dar un poco de vergüenza. De hecho, la relación que se establece entre Desmond Doss y Dorothy Schute, interpretado por la actriz Teresa Palmer, es tan cliché que parece sacado de una película de los 50. De no ser porque la historia está basada en hechos reales, la relación llega a parecer demasiado fantástica para ser verosímil.

 

Ahora, junto con unos cuantos spoilers, algo que se debe analizar respecto a toda película de este género es si esta es pro o anti-guerra. Para esto hay que considerar que la película tiene 3 segmentos. La primera se ve a Desmond Doss luchando por cumplir su deber prestar sus servicios en la guerra a como dé lugar. Escucha la llamada del deber y se recalca durante todo este segmento que todo hombre que no luche por la libertad de su país es inmediatamente un cobarde. Esto puede estar arraigado más allá de lo que propone el director y su visión de la guerra a lo que en aquella época se consideraba como un acto de valor y de honra, como también pudo haberlo sentido el mismo Desmond Doss de carne y hueso.

 

El segundo segmento comienza cuando Doss entra finalmente al campo de batalla junto a sus compañeros con los que el público ya está bastante bien familiarizado en el primer asalto a la escarpadura de Maeda, llamado “Hacksaw Ridge”. Acá es cuando se le quita todo grado de glamor al monstruo que es la guerra y se muestra como muerde de forma rápida y voraz. Más allá de la gráfica matanza de varios soldados que caen como moscas y despedazados en segundos, el retrato de la guerra se ve en detalles. Detalles como piernas sueltas con rodillas molidas, torsos con intestinos esparcidos en la arena, cuerpos desintegrados en segundos por rafagas de balas y la aparición de ratones. Este es uno de los detalles que más me llamó la atención. A diferencia de películas completamente anti-guerra como Apocalypse Now y Full Metal Jacket, la imagen del ratón royendo cadáveres está constantemente presente. No hay nada digno en los ratones; representan enfermedades, la plaga y la faceta más horrible de la muerte. Durante todo este segmento se puede apreciar el sentimiento anti-guerra en lo atroz y cruel del campo de batalla. Todo esto se contrasta con el espíritu inquebrantable de Doss quien a pesar de todo cumple con su deber como médico de combate rescatando cuanto hombre pueda, aún cuando el campo está completamente desolado y sus compañeros son considerados ya fallecidos.

El último segmento es quizás el más débil de la película. Luego de que Desmond salva al último hombre que es capaz, comienza el segundo asalto. No obstante, uno puede sentir de inmediato que en este punto a Mel Gibson se le acabó el tiempo disponible y debe terminar rápido la película. Lo que sigue es un montaje con música de gloria y hombres valientes derrotando al enemigo japonés. Todo esfuerzo por retratar la guerra como la peor faceta del ser humano se confunde con la sensación de elogio a esta. Los hombres que eran de carne y hueso, que temblaban de terror de pronto son máquinas imparables de justicia que no se detendrán hasta cumplir la misión. Esto se ilustra sobretodo en una escena donde Desmond patea de vuelta una granada como si fuera una pelota de football de la forma más fantástica posible. La conclusión de esta película no se siente orgánica y al compás del resto, sino como una carrera contra el tiempo que el director se dio cuenta que está por terminar.

 

Películas como Apocalypse Now y Full Metal Jacket son extremadamente memorables por la crítica que hacen contra la guerra y el sinfín de preguntas que generan en la mente del espectador respecto al costo humano de esta. Hasta el Último Hombre termina siendo una historia interesante de un hombre que por nada del mundo doblegó sus principios, pero más allá de ser condecorado y recordado como un héroe solo permanece como un testimonio heroico en el infierno de la guerra. Con esto no quiero decir que sea un filme malo ya que es de por sí bastante interesante por la naturaleza de la historia, pero queda ahí. Si bien tiene momento bastante geniales, la película está marcada por varias fallas y por ser una película más que nada relevante para el público estadounidense. Lo cual no es necesariamente algo malo, pero es un detalle que puede influir bastante en el disfrute de esta pieza cinematográfica.

Foto real de Desmond Doss y su esposa Dorothy Schutte.