Back 4 Blood es un juego desarrollado por Turtle Rock Studios, estudio desarrollador bajo el mandato de la compañía Valve. Este juego, con fecha de estreno fijada para el 12 de octubre del 2021, hace unas semanas atrás presentó su beta cerrada la que estuvo disponible hasta el 9 de agosto, donde quien sea que se hubiese inscrito, hecho la reserva del juego u obtenido la key de activación (gracias a drops en Twitch de canales que se encontraban transmitiendo el juego) podía acceder a ella. No obstante, si no podías participar de la beta cerrada, tenías la posibilidad de probar la beta abierta, la cual estuvo disponible entre el 12 al 16 de agosto.

Hemos probado ambas betas en el team Nerdmacia, y si bien es un juego bastante entretenido, me ha dejado con sabor a poco. Mientras esperamos a que se estrene, ¡te invito a ponerte cómodo y leer esta reseña traemos para ti!

Nota del editor: Resumiremos el nombre de ambos títulos bastante seguido para ahorrar repetirlo mucho, en caso de que no lo sepan, L4D = Left 4 Dead y B4B = Back 4 Blood.

El «sucesor espiritual» de Left 4 Dead.

Bueno, partamos por lo obvio y primordial. B4B nos pone en una historia ambientada en una apocalipsis zombie en el que la mayor parte de la humanidad ha sido asesinada o infectada por un parásito letal. Durante toda la aventura, controlaremos a un grupo de veteranos llamados «Cleaners», que tendrá que enfrentarse a hordas de «Riddens» (los infectados) para intentar recuperar el mundo en el que vivían. Presentando el formato de capítulos divididos en secciones donde corremos de un punto de refugio a otro, enfrentando distintas hordas de infectados a lo largo de estos tramos junto a diversos peligros y objetivos a cumplir.

Lo primero que nos pasa con esta temática, la jugabilidad e incluso los distintos enemigos que nos encontraremos, es que nos veremos comparando el juego con el clásico Left 4 Dead. Viniendo «técnicamente» de la misma compañía y teniendo tantos elementos en común, uno nota que Back 4 Blood toma estos elementos y añade unos cuantos para obtener su propia fórmula. Tanto para bien como para mal, estos ingredientes influyen considerablemente en nuestra percepción del juego como tal, donde si bien sabemos que es malo comparar constantemente con el clásico L4D, se vuelve casi inevitable hacerlo, dejando ver ciertas falencias y unas pocas virtudes muy notorias en el más reciente título de Valve.

Sistemas no antes vistos en el género de shooter de zombies multijugador – Lo bueno de Back 4 Blood.

Parte importante e innovadora de esta entrega, son 2 elementos que no vimos antes en el frenético género de shooter de zombies multijugador (si, no metan a RE o Dying Light aquí). Y es que ahora las armas tienen sus propias stats, tales como daño, manejabilidad, precisión, etc. Pudiendo mejorarlas con elementos que encontraremos en cada etapa de nuestra aventura, este elemento nos lleva a un estilo más «personalizado» en cuanto al combate; ya no es simplemente tomar escopeta o rifle y a matar. Ahora puedes pensártelo mejor y tener un arma que se acomode a tu estilo, también siempre en busca de una arma mejor. Los personajes también cuentan con una serie de habilidades especiales, como curar más rápido, pegar más fuerte, llevar más municiones, etc. No influyen tanto, son un lindo toque pero no pasa más allá de una ayuda menor.

Y al más puro estilo de un juego de mesa, llegan las cartas de eventos o mejoras. Disponemos de un mazo de cartas propias que podremos armar antes de entrar a cualquier partida, donde añadiremos diversas opciones que podremos escoger al inicio de cada sección del capítulo. Recarga más rápida, mayor resistencia, recuperar vida por cada golpe crítico, revivir a un compañero instantáneamente, etc… hay mucho por donde escoger, pero tienes que ganártelo, ya que no todo viene listo para usar y deberás jugar para ir consiguiendo cada vez mejores cartas.

Obviamente, también existen las cartas malas, pero esto no queda a nuestro criterio para elegir. Al inicio de cada ronda, una o más cartas negativas se activarán, desde algo aparentemente inofensivo como una neblina que te reduce el campo de visión, hasta eventos mucho más catastróficos, como que se aparezcan hordas más seguidos o un Ogre al inicio de la ronda (si, el gigantón). Este dinamismo hace que cada partida tenga un nivel de dificultad diverso y divertido, obligando a los supervivientes a cooperar de una manera más organizada que lo usual. Claro, esto igual varía dependiendo de la dificultad de la campaña, si juegas en fácil no será ni siquiera un motivo para poner un poco de atención.

Además, existen cartas de desafío que se activan también por sí solas cada cierto tiempo, tales como «pasar el nivel sin que nadie muera» o «pasar el nivel en cierta cantidad de tiempo», variados objetivos que, al ser completados exitosamente, recompensarán a los jugadores con «copper» (la moneda de cambio del juego) con la cual compraremos mejoras, equipamiento, entre otros usos.

Otro punto importante de mencionar, son los modos de juego disponibles. Tenemos el típico modo campaña y un versus de zombies contra humanos, pero lo más interesante es que una vez que inicias una campaña, tienes 3 reintentos. Si es que fallas esas 3 veces, tendrás que empezar nuevamente la campaña. Eso añade bastante presión, y queda como anillo al dedo para un juego tan frenético en donde las municiones y la salud son escasas, y en donde los zombies abundan por todas partes.

Añadir cosas nuevas a la receta, pero sin mejorar la calidad de lo antiguo – los fallos de Back 4 Blood

Desgraciadamente, a pesar de todo lo dicho anteriormente, que si bien se agradece y es divertido, el resto queda… corto.

No me malentiendan, Back 4 Blood no es un mal juego, para nada. Es entretenido y se juega aún mejor con amigos. Es rápido y sencillo de jugar. Es riesgoso quedarse solo y te mantiene atento en todo momento a los peligros o a quedarte sin munición u objetos de curación. Las cartas y las stats de cada arma son implementaciones novedosas y bienvenidas sin dudarlo, pero aún así, no ha terminado de convencerme. Y es que si bien no es un mal título, cae en la pereza, la mediocridad, al no poder cumplir con algo que ya estaba tan bien hecho en su antecesor, Left 4 Dead.

Partamos por los zombies o «Ridden«. Solo basta con mirarlos y sabemos que son CALCADOS a los que vimos en L4D. Tienes al Boomer, que ahora es llamado «Reeker» (o «Apestoso» en buen cristiano) y que además de explotar y llenarte de este líquido verde, también lo usa para dañarte, una suerte de combinación entre un Boomer y Spitter. También está «Tallboy«, quien es un tipo de Charger, el zombie de un brazo más largo que otro y que carga contra tí. Bien, ahora este también usa el brazo para golpetear el suelo.
Como podrás notar rápidamente al jugar, te acostumbrarás rápido a estos infectados especiales, ya que repiten las mismas mecánicas que sus inspiraciones, con ciertos cambios específicos (pero no tan relevantes) a la hora de combatirles. En cuanto a diseño, se ven bien, no voy a quejarme de ello, pero tampoco es nada de otro mundo. Si, tienen una cierta «personalidad» bien marcada, pero no me alcanzan a convencer lo suficiente para ser icónicos al nivel de los queridos y singulares enemigos de L4D.
Por ejemplo, el más grande de todos, el Ogre, cae en solamente eso, ser el zombie grandote y ya. Si, da miedo si te enfrentas a él cuando casi no hay municiones y te queda poca salud, cuando estás a punto de terminar el nivel y es tu último reintento, y la secuencia de cuando sale desde un agujero en la tierra es bastante genial pero se siente… vacío. Se siente como otro obstáculo y ya, más que como una amenaza singular y memorable. La sensación de nerviosismo o de pánico es algo que cualquier otro juego del género puede y, probablemente, ya tiene.

Y eso es algo que me encanta de L4D, es algo que a la comunidad completa le ha fascinado por años y nos hace volver a jugar ese juego que, si bien tiene sus años, sigue siendo un ícono multijugador, un título que todos en algún momento han probado con sus amigos o al menos han oído del juego, o quizás visto un video de alguien jugándolo. Cada vez que sonaban esas notas de piano sabías que venía un Hunter a lanzarte sobre ti, los violines que anunciaban una Spitter cercana lista para escupir su ácido altamente peligroso, o los quejidos inconfundibles de la Witch que te ponían en alerta de no molestarla o sabrías que ese sería tu final.

Pasa lo mismo con los personajes jugables. Esta vez tenemos un repertorio más variado, pero se ven más «genéricos». No se siente que destaquen, quizá por el mismo hecho de que puedes cambiar entre tantos que no te deja «apegarte» a ninguno que no sea el que tu mismo uses constantemente. Todos recuerdan al heroíco veterano de guerra Bill o a Francis el motoquero, a Rochelle con su polera rosada de Depeche Mode, o Ellis con su gorrita en L4D2. Aquí en B4B si bien hay diversidad, al igual que con los zombies, me falta ese factor de ser «memorables«.

Y a pesar de que las armas con sus stats son algo novedoso, tienen un cierto «pero» escondido. El pool de armas es variado, si, pero eso a veces (y particularmente en este caso) hace que el juego caiga en que los jugadores simplemente se encontrarán pendientes de encontrar la mejor arma con mejores estadísticas y ya, dejando de lado la dinámica de «jugar con lo que te guste» para poder «jugar con los que es bueno». Al final del día igualmente se reduce a dispararle a todo lo que se mueva.
Lo mismo pasa con las cartas, hay algunas que simplemente son inservibles y, si bien aún no ocurre, se ve que te harán trabajar duro por tener las mejores cartas para hacer más sencillo el juego en las dificultades más altas, donde no me extrañaría si llegasen a incluir una forma de micropago. Aún cuando estos dos últimos detalles no arruinan el juego para nada, ambos aspectos, en conjunto a la poca «originalidad» y presencia que tienen sus personajes y enemigos, forman parte del punto crítico que me hace sentir que B4B no vale la pena realmente. Errores que no espero que vengan de la empresa que básicamente creó el género, que sentó precedentes hace años con una de las sagas de juegos más icónicas en la historia tanto de los juegos de zombies como de los shooter multijugador. Que si, que el juego se ve bien y que es entretenido lo es, pero es eso, el juego simplemente está… «bien».

Quizá todo estaría justificado si el juego costara lo mismo o tuviera un precio cercano a los $15.000 o $20.000 CLP, pero el juego cuesta casi $40.000 CLP en su versión básica, subiendo a $60.000 CLP para la deluxe y $68.000 CLP para la ultimate. Es ridículo el precio para tan poco agregado que trae, donde si bien la rejugabilidad es alta, es simplemente más de lo mismo con un poco de «condimentos» añadidos a la fórmula original. Dejando un juego que pudo ser mucho más, pero no da la talla en siquiera igualar a su predecesor que salió en 2009. La comunidad de modeo de L4D se puede encargar de darme los mismos o incluso más atributos que este juego y de manera gratuita, comprando el juego base a unos módicos $4.400 CLP, donde lo podré jugar hasta en el más lento de los computadores ya que no pide demasiada máquina para poder jugarlo. Lo siento, pero no, para mi no vale la pena comprar este juego teniendo una opción igual de buena o incluso mejor (obviando la increíble mejora gráfica de B4B), a un precio mucho más sensato y accesible para jugar con los amigos. Incluso si no quieres pagar nada hay muchos juegos multijugador gratuitos de excelente calidad de todos modos. Un par de cartas y armas con estadísticas no valen el pagar todo ese dinero.

Back 4 Blood es Left 4 Dead 3… sin el carisma.

Repito, no es un mal juego, para nada. De hecho, la pasé bien jugando ambas betas. Pero es un juego mediocre. Se siente flojo, se siente que no lo han exprimido tanto como pudieron y que las cosas nuevas que trae añaden poco a un título que carece de una identidad propia, lo que no le beneficia al ser tan comparado con la franquicia de Left 4 Dead.

Quizá podría quedar mejor directamente como un Left 4 Dead 3, como para amortiguar el golpe (aunque sea un poco), pero intentar separarse de esta franquicia y establecerse como una nueva saga no les ha salido bien teniendo una base que es tan idéntica a su predecesor y que, además, no está bien compuesta en los elementos que alguna vez hicieron brillar a la saga en la industria de los videojuegos. Y no, no vengan con que «es una beta, luego lo corrigen». El juego sale en apenas 6 semanas más, el juego ya está listo, solo estaban haciendo testeo de servidores y un par de correcciones para bugs y posibles errores mayores. A lo más sabemos que añadirán un par de zombies más, más porción de la campaña principal y desbloquear a los otros personajes jugables. Siempre que vean una beta liberada tan cerca de la fecha de estreno del juego, es porque el juego ya está listo, tan solo recuerden al lamentable Fallout 76.

Back 4 Blood es un juego que trata de destacar e innovar, pero termina cayendo en un título mediocre, con una personalidad, una identidad propia con la cual no le alcanza para separarse y sobrepasar (o al menos igualar) a la ya tan mencionada saga de Left 4 Dead. Todos estos puntos negativos, se ven increíblemente agravados por su precio. Sin duda, no recomendaría comprarlo, ya que puedes conseguir lo mismo, más barato y con aún más contenido gratuito gracias a la comunidad de L4D.

Back 4 Blood obtiene una calificación de 3/5 cangrejos.

Nota: Esta reseña y puntuación final son opinión personal del redactor y no representan a la voluntad ni posición de la página respecto de la obra o tópico mencionado en la nota.

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23 años. Ingeniero en Informática.