Muchos han mencionado el juego como «una versión anime de Dark Souls» pero es algo por si solo.

Hace ya bastante tiempo el juego Code Vein viene promocionando su imagen, un mundo distópico con gráficas al estilo anime, en donde los «héroes» son vampiros sedientos de sangre dispuestos a hacer todo por el preciado líquido.

Bandai Namco hizo de las suyas al anunciar y promover el juego desde hace ya bastante rato, con trailer, gameplay, un manga y un video animado por el estudio Ufotable, conocidos por su trabajo dentro de las saga Tales y el extremadamente popular anime Kimetsu no Yaiba.

Sabemos que es ya común ver juegos parecidos o casi clonados al estilo de Dark Souls, un estilo conocido como Soulsborne, y en este caso es una buena mezcla de ambos juegos que componen ese nombre.

Code Vein cuenta con bastantes características interesantes, un ambiente RPG, gráficas muy estilizadas al anime, un COMPLETÍSIMO creador de personajes y buena profundidad en términos de historia y lore.

La personalización es muy variada, con detalles como pupilas, tipos de pelo, degrade en el color de cabello y muchos otros detalles.

La historia cuenta como nuestro personaje (el cual nos demoramos una hora en crear ya que queríamos que se pareciera a Inosuke de Kimetsu no Yaiba) despierta en un mundo destruido por «El colapso» donde distintos humanos se han convertido en Revenants, vampiros sedientos de sangre que fueron creados para controlar monstruos que han aparecido en la tierra. Los revenants funcionan como los clásicos vampiros de cuento, excepto por la vulnerabilidad al sol, se pueden regenerar, son veloces y fuertes, e incluso pueden utilizar magia dependiendo de sus «códigos de sangre» un set de habilidades integradas para cada uno.

El protagonista es capaz de utilizar múltiples códigos, a diferencia de los revenants normales, y al igual que en muchos juegos ha perdido su memoria, pero es capaz de interactuar con extraños árboles que existen en el mundo que pueden generar «blood beads», frutos capaz de alimentar vampiros como si de sangre se tratase.

Los controles no son complicados, con cuadrado haces golpes ligeros, triángulo pesados, puedes bloquear y hacer parry tal y como si fuese Dark Souls, y puedes usar habilidades de distintos tipos, como buffs, lanzar proyectiles, habilidades pasivas y etc. Estas habilidades requieren de Ichor, el cual cumple el mismo propósito que las balas de plata en Bloodborne, permitiendo disparar con bayonetas y utilizar magia, o incluso realizar ataques especiales con ciertas armas.

El protagonista y algunos enemigos también son capaces de usar sus Blood Veils, capas o mantos adquiribles durante el juego, y que tienen la capacidad de transformarse en garras, lobos gigantes o una cola de escorpión con el propósito de drenar de ichor a quien tenga la mala suerte de estar en su rango, y causar una enorme cantidad de daño en el proceso.

La mecanica funciona como una version mas animada y cinematica del backstab y parry de Dark Souls.

El juego no es complicado, o al menos no tanto como el juego base al que intentan rendir homenaje, y permiten el uso permanente de compañeros NPC, quienes tienen la capacidad de curarte, hablan bastante (aunque no son realmente disfrutables en inglés, recomendamos mantener el idioma original, japonés) y ayudan mucho en los combates, incluso teniendo habilidades en conjunto con el personaje protagonista, que cuestan mucho ichor, pero que promueven enormes bonos a daño, movilidad y otros.

La música del juego es bastante buena, trayendo una variedad de sonidos tradicionales japoneses y góticos, mezclas de música muy similar a Castlevania con instrumentos japoneses que realmente van in crescendo al entrar en las peleas contra jefes, las que no son ninguna broma. Si bien los enemigos no son realmente emocionantes ni difíciles, los jefes son una historia completamente distinta. Criaturas gigantes y horripilantes que son capaces de destruirte en un simple movimiento, aún cuando juegas con un compañero.

El juego es entretenido, balanceado y tiene una gran cantidad de componentes personalizables, pasamos horas construyendo nuevos personajes antes de decidirnos por uno con quien jugar, y las habilidades de Blood Codes varían, desde las más básicas y aburridas a unas muy entretenidas.

Muchos pensaran que el juego es una versión aguada de Dark Souls o Bloodborne, pero en nuestra opinión esa es una equivocación, el título si bien rinde homenaje, al igual que una enorme cantidad de juegos hoy en dia, es su propio juego, tiene una buena cantidad de singularidades y hasta ahora la hemos pasado muy bien jugándolo, y frustrándonos contra los jefes, creando personajes y mucho más.

¡Code Vein se va completamente recomendado!