Hay varios elementos que hacen que un videojuego sea bastante llamativo. Para algunos lo importante es simplemente que sea disfrutable mientras que otros prefieren que se pueda jugar de a varios. Para muchos es la dificultad lo primordial, que sea un desafío de principio a fin con tal de que terminada la aventura nada pueda contra la sensación de satisfacción saber que tú lograste terminar un juego que muchos otros simplemente no pueden. Compañías como From Software han notado la necesidad de los “pro-gamers” que buscan morir una y otra vez cuando estrenaron el 2011 el juego Dark Souls con el slogan famoso “prepárate para morir”. No solo dejaron la vara bastante alta en cuanto a calidad y diseño de niveles, sino que también muchos críticos empezaron a tomar este juego como referencia al analizar la competencia. Y cuando un producto es extremadamente exitoso en el mercado, no faltan los que quieren repetir la fórmula y este es el caso con los desarrolladores de Crazy Viking Studios.

 

Crazy Viking Studios estrenó con Adult Swim Games el juego Volgarr the Viking en el año 2013 en PC y en Noviembre del recién pasado 2016. “¿Recuerdas cuándo los juegos eran duros? Vuelve a la Era Dorada de los videojuegos de acción hardcore que no se detiene por nada” es lo que leerás en su página de Steam. De inmediato vemos un fuerte marketing poniendo énfasis lo difícil que será la experiencia. sin embargo, este mismo factor es lo que tira para abajo este juego. Detrás de todo desafío tiene que estar la promesa de una gran recompensa, esto puede ser algo tan simple como sentirse logrado por derrotar al jefe de la última etapa o conseguir un ítem de notable valor, incluso muchos se contentan con cinemáticas donde se nos explique la historia del juego, donde se resuelva alguna duda que cargamos durante la travesía. Pero Volgarr the Viking te da la sensación de que lo único que lograste fue memorizar patrones para repetir una y otra vez lo mismo hasta triunfar.

 

Durante muchas ocasiones, el fracaso del jugador será debido a que uno no sabe lo que hay más allá de la pantalla y no por no saber cómo enfrentar los obstáculos que se presentan a uno. Los juegos de la saga clásica de Megaman no solo son reconocidos por su protagonista, sino porque también desafiaban al jugador pero era un juego justo. El diseño de cada nivel estaba hecho con tal de que no pudieses culpar a los desarrolladores de tu fracaso. ¿Había zonas en las que era necesario aprenderse patrones para poder progresar? Sí, pero en una cantidad equilibrada contrastada con zonas que requerían destreza más que memoria.

Ahora bien, no hay mejor manera de terminar un buen nivel que con un jefe que pruebe tus límites y tu destreza con los controles. Si este pudo haber sido fácilmente el punto fuerte del Volgarr, pero por lástima no lo es por dos factores: Capcom sabía que al enfrentarte contra un jefe lo último que quieres hacer es devolver al jugador al principio de la etapa, lección que hasta en el juego Shovel Knight se puede apreciar, pero acá el insulto es doble ya que al enfrentar por primera vez al jefe sabes que vas a morir por desconocer su patrón de movimientos. Esto hace que atravesar la etapa de nuevo se transforme en algo tedioso, ya sabes cómo completar esta pero tienes que hacerlo de nuevo por enfrentarse a un enemigo del cual no tienes ni idea cómo enfrentarte. Incluso contra los jefes de Dark Souls puedes aprender durante la pelea con esperanzas de resultar victorioso aunque sea tu primer encuentro. El segundo factor es que de los 6 jefes, tan solo 2 de estos son realmente memorables, siendo uno el jefe final que para ser justos debo admitir que si da una buena pelea. Sin embargo, el peor de estos y que ilustra bastante el problema central de este juego, es la serpiente gigante “Fluffy”. Es una pelea tediosa en el que tendrás que repetir el mismo patrón varias veces hasta que la serpiente finalmente caiga. Lo más probable es que no falles necesariamente por no tener habilidad, sino que por no apretar el botón de salto en el momento preciso… por décima vez.

Si desistes contra lo difícil que es este juego, espero que sepas que no hay una olla de oro al final del arcoiris para que descanses tranquilo. Ahora, sólo porque hay que ser justos, el juego no es tan terrible como suena. Los controles responden bastante bien, el sistema de power ups está bien hecho y el soundtrack realmente ambienta bastante bien cada nivel. El arte está bien inspirado y se siente auténticamente aterrador cuando quiere. Realmente sientes que estás en una aventura de proporciones épicas. El problema es que esta ilusión muere cuando te das cuenta que todos tus logros se deben a una buena memoria más que por tu habilidad.
Volgarr the Viking termina siendo un espejismo de lo que promete. No es un juego malo per se, pero no es lo que aparenta.